Mi máster por una empresa

publicado a la‎(s)‎ 15 oct. 2012 5:35 por idda
Un curso de posgrado no garantiza convertirse en un emprendedor de éxito, pero ofrece los conocimientos y la atmósfera necesarios para aquellos que tienen por objetivo ser sus propios jefes. Son una plataforma en la que hacer contactos, trabajar codo con codo con expertos y otros empresarios, y conocer el mercado desde dentro. Es una manera de evaluar tus capacidades.

Steve Jobs y Mark Zuckerberg son emprendedores de éxito internacional que no han necesitado realizar ningún máster para poner en marcha sus empresas; sin embargo, han contratado como colaboradores a los graduados en los mejores cursos de posgrado para el desarrollo y crecimiento de sus compañías.

Un máster no convierte a nadie en emprendedor, pero "descubre las herramientas necesarias para gestionar una empresa; las habilidades de comunicación con las que vender o conseguir financiación para el negocio; permite adquirir la capacidad de esfuerzo; abre la mente gracias al estudio de las nuevas tendencias y las últimas novedades tecnológicas; y permite realizar contactos", explica Daniel Soriano, director del Centro Internacional de Gestión Emprendedora de IE Business School. En resumen, un curso de posgrado revela las reglas del juego. Según Eduardo Sicilia, director executive del MBA de la Escuela de Organización Industrial (EOI), "con un máster se toma contacto directo con la realidad del mercado, ya que los alumnos trabajan con directivos o emprendedores de distintas industrias". Eso sí, todo depende de la escuela en la que se realice el curso porque "si una institución académica ofrece un programa muy tradicional, será difícil que de ahí salga un emprendedor".

En España han ido surgiendo, en los últimos años, una cantidad tremenda de programas de posgrado de diversa filiación y disciplinas y "no es oro todo lo que reluce. No todos los másteres sirven para un emprendedor, pero sí es cierto que un buen curso de posgrado puede ser de gran ayuda en todas las etapas de creación y desarrollo de una nueva empresa", asegura Paco Gimena, cofundador de Mola.com.

Elegir el máster adecuado es tan importante como escoger la escuela que más conviene para los objetivos marcados. La mayoría de las instituciones académicas disponen ya de iniciativas para fomentar el espíritu emprendedor. Eso sí, el que tenga decidido emprender con o sin máster debe plantearse si la inversión necesaria para cursar un MBA no podría servir como el capital inicial para arrancar su proyecto, reflexiona Yago Arbeloa, presidente de la Asociación de Inversores y Emprendedores de Internet (AIEI). "Es un buen sensor de la aversión al riesgo de una persona", explica. Y es que en muchas ocasiones, aquellos que quieren poner en marcha una idea empresarial se topan de frente con los nervios y la incertidumbre propia del emprendedor y necesitan de la red de seguridad que proporciona un máster. Así lo reconoce Néstor Guerra, fundador de Admite, quien asegura que un curso de posgrado "te da seguridad y herramientas que te ayudan a tomar mejores decisiones. Cierto es que el que no arriesga no gana y como emprendedor tienes que ser de los que se atrevan. Pero la formación adquirida en el máster me animó a asumir este riesgo, me sentía mejor preparado para afrontarlo".

Pros y contras
Realizar un máster cuenta con más ventajas que inconvenientes. Eso es, al menos, en lo que coinciden todos los expertos consultados por Emprendedores & Empleo. Arbeloa cree que "la única pega de hacer un programa de posgrado es el coste de tiempo y dinero, pues resta fondos y años para el proyecto que el emprendedor pretende lanzar al mercado".

Soriano afina un poco más y considera un error aplicar de manera rigurosa la teoría aprendida en los másteres. "No hay que trasladar todo lo que se ha estudiado al mundo emprendedor, sólo lo que se necesite". Hay que ser ágil. Como apunta Gimena, "a veces el conocimiento es enemigo de la valentía y en ocasiones, conocer todos los aspectos y dificultades de la gestión empresarial puede mitigar el espíritu emprendedor y se pierde la frescura necesaria para arrancar el nuevo proyecto".

En cualquier caso, la formación siempre suma. Arbeloa cree que realizar un máster garantiza un aprendizaje sin tropiezos; facilita contactos con el mundo real; hacer networking; y, según la escuela o el país en el que se curse, pone el currículo en línea con lo que los inversores buscan. Sicilia también apunta, entre las ventajas, "el desarrollo de talento para buscar otras oportunidades; la capacidad para crear nuevas líneas de negocio, para cambiar la manera de actuar en una empresa, para innovar y acercarse al cliente de manera más creativa".

Tener una buena idea empresarial y ponerla en práctica no es lo mismo. Un máster garantiza conocimientos para la puesta en marcha de un proyecto. Así lo considera el cofundador de Mola.com, quien cree que "si se conocen y dominan las técnicas del management será menos doloroso para el emprendedor la creación de la empresa y todo el proceso administrativo, legal, de márketing, etcétera, que es necesario para el montaje inicial".

La elección
Si se entiende un MBA como una inversión más que como un coste es imprescindible dar con aquel que ofrezca las técnicas necesarias para hacer realidad una empresa y que ponga el currículo del alumno acorde con lo que se busca en el mercado. Arbeloa asegura que si él fuera un emprendedor que quisiera hacer un máster como título eligiría uno de carácter internacional, de una escuela reconocida. "Si además quiero evolucionar y aprender tanto como me sea posible, me fijaría en el claustro de profesores. Me alejaría de los cursos de posgrado puramente académicos y me decidiría por aquellos cuyos docentes estuvieran más cerca de la actividad empresarial". Jaume Betrian, uno de los creadores de Ofertia, escogió el programa que cursó porque cumplía varios criterios: "Reunía muy diversas nacionalidades y perfiles profesionales; tenía clara orientación internacional tanto en su profesorado como en su alumnado; iba dirigido hacia la formación a nivel de dirección general; disponía de unos valores y una reputación reconocidos; y era full time para poder sacar el máximo partido de la experiencia".

No todos los que eligen cursar un máster lo hacen con la intención de montar un negocio propio, aunque sea una puerta a la iniciativa emprendedora. Muchos son los que deciden invertir en formación de primer nivel para mejorar en la empresa para la que trabajan, pues proporciona un conocimiento más profundo de todas las áreas de una compañía. "Te ayuda a aprender en dos años lo que normalmente tardarías diez en asimilar en un trabajo", asegura Betrian.

Fuente: Diario Expansión
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