Me han despedido

publicado a la‎(s)‎ 22 ago. 2012 3:17 por Teresa Idda   [ actualizado el 22 ago. 2012 3:17 ]


Si cae en la casilla del desempleo, tranquilo porque el mundo no se acaba en su empresa. Evite el victimismo y piense en las nuevas oportunidades.

Es la frase que ninguno queremos decir a lo largo de nuestra carrera profesional, aunque en estos tiempos, el "me han despedido" se escapa cada vez de más bocas. No se trata de abonarse al viejo refrán de mal de muchos, consuelo de tontos, pero saber que hay muchas más personas en su situación, vaya si consuela.

Si usted ha sido agraciado en la ruleta del desempleo recientemente, tranquilo, porque como asegura Rafael Santandreu, psicólogo y autor del libro 'El arte de no amargarse la vida' (Oniro) los despidos no tienen por qué ser tan traumáticos. Ahí van unos consejos del experto para que el despido no le amargue la existencia.

- Lo primero es relativizar. Roosevelt decía que lo único a lo que hay que temer es al propio temor. Para Santandreu una persona bien amueblada filosóficamente hablando y con buenos valores no se toma a la tremenda un despido. Una vez que su jefe le comunique su cese, piense que, además del trabajo, hay muchas más facetas en la vida y que hay mundo más allá de su empresa. Sentir incertidumbre ante la nueva situación es normal, pero no tenga miedo. No será tan terrible como espera.

- Cuestión de actitud. Pongámonos en situación: su jefe le invita a su despacho y voilà, le suelta a bocajarro aquello de que no cuentan más con usted. Lo mejor que puede hacer es recomponerse al instante y agradecer el tiempo que ha pasado en la compañía. Aproveche para llevarse contactos por si sale otra oportunidad en el futuro. Una actitud victimista le perjudicará.

- Mentalidad positiva. Ante un despido se cierra una puerta, pero se abren muchas más diferentes. Piense que quizá el destino le ha dado ese pequeño empujón para empezar nuevos retos. Puede que sea el momento de comenzar una nueva etapa profesional, incluso en otro sector.

- Deseche la vergüenza. Para qué engañarnos, no es agradable contar a nuestro entorno que nos han despedido, pero no lo convierta usted mismo en un estigma social. El ser humano vive en un proceso de ensayo y error y es normal equivocarse. Elimine la palabra fracaso de su diccionario.

- Un breve análisis de la situación. ¿Se ha planteado por qué le han podido destituir? Quizá usted no era feliz en su trabajo y proyectaba esa insatisfacción o se había equivocado de sector. Nunca es tarde para emprender nuevos caminos. De todos modos, no dedique demasiado tiempo a analizar las causas, pues puede acabar pensando que se ha cometido una injusticia. Aunque así fuera, deber mirar hacia delante.

- Nuevos horizontes. No es necesario que el primer día después del despido se dedique a buscar trabajo. Tómese su tiempo, pero es imprescindible elaborar una lista de sus posibilidades en diferentes mercados e investigar cómo está cada uno de esos sectores para los que está preparado: la retribución, opciones de promocionar...

- Aproveche para formarse. El proceso de búsqueda de trabajo tiene que servir para mejorar otras condiciones de su vida: hacer deporte, aprender cosas nuevas, es decir, hacer cosas valiosas por usted y por los demás.

- No coja el primer trabajo que le ofrezcan. Una de las claves para hacer bien el trabajo es que disfrutemos con él. Los padres de Mozart tuvieron que ponerle un candado al piano para que no tocara por las noches, porque su pasión por la música era infinita. Como dice Santandreu, "el motor del disfrute es mucho más fuerte que el de la obligación".

Fuente: Expansión
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